sábado 08 2025

Frente al espejo

 

¿Sientes este calor en la linde de alma?

¡Abrasa el aire!

Olas de fuego caen entre mi pecho

avivando viejas grietas cristalizadas.


Me invocas y te escondes,

alientas el soplido del palpitar

que impulsa mi vida.

Desgarras mis ojos y desapareces,

¿eres tu quién habita mis pupilas,

quién arroja esta tristeza?

¡Veo sombras temblando en la noche!


Tu ausencia rompe mi sonrisa,

evoca al llanto desamparado y eterno.

Amarrada a la popa de tu frío naufragio,

atada a su estela, a tu pesadumbre,

te busco para mirar la luna.


El tiempo sigue creciendo

la fatiga trasciende el corazón,

mi alma se desplaza por las estaciones

pero tú, sigues frente al espejo.



Charo, noviembre 2025

                                        


Remando versos

Entre la inquietud y la calma

remando los versos mecidos

en profundas aguas turbulentas

se despliega la serenidad.

 

El silencio duerme en las estrellas

prendido en lejanas nebulosas

dejando la cicatriz de la ausencia.

Queda el tacto dulce de mi mano

palpando la noche.

 

En el limbo del pasado,

pasmada ante la ingenuidad,

se pierde el esplendor de la sonrisa.

Ni el olor de la rosa respirando ni

la noche contenida en un beso

devolverán el tibio néctar

de las uvas maduradas en alambre.

 

¡Oh brevedad! cuánto añoro…

el turbio espacio de mi casa,

el crujir del viento en la ventana

y el anhelo de aquella luna

de azafrán teñida.


Piedad, noviembre 2025




jueves 09 2025

Punto de fuga

 

La fuerte brisa rompe el ritmo del cantar

de los pájaros,

absortos en el temporal se burlan de mi,

con sus discordantes silbidos

   -las certezas mueren entre sus cantos-

   retumban sobre las ruinas del perdido paraíso.


Me interroga el mar que navega solo, 

en las claras noches y en noches sin luna, 

sin miedo, olvidado 

   porque aún no ha sido descubierto.


Cada amanecer el viento brama

despertando las mareas, 

que agitan ingrávidas sombras

   en el agua, sin orden, tan sólo belleza.

¡Asombrada! recupero el aliento,

   mi voz ausente retoma la palabra.


En medio de mi rasgada columna

crece un tallo sin raíces donde agarrarse, 

quebrado,

cada fragmento converge 

en un punto de fuga,

   un desmesurado horizonte de enigmas.


Charo, octubre 2025

                                                                    


El rumor del río

 

El tiempo ignoto dispone los días

cabales en cada despedida.

Un vínculo inolvidable,

liviano por imposible,

abre la soledad

           la que siempre subyace.

 

Este enigma de existir

en eterno extravío,

en eterno duelo, impone

como el olor de la retama,

pudoroso y solitario,

            la mansedumbre del tiempo.

 

Cuando un bosque cierra la mirada

se pierde la eternidad,

y en el umbral de la muerte

invoco su presencia.

Inútil escuchar  

            el rumor del río.

 

Piedad, octubre 2025




 

domingo 07 2025

Inquietud que no cesa

 

He visto un vendaval horadando la bruma,

disipar la espuma blanca

pegada al ala de un pájaro huyendo.


He visto al trueno torturar las mareas,

que desatan su rabia contra las rocas

para romper la luna en mil reflejos.


He visto llorar a hombres exiliados,

bajo la noche, sin puerto ni destino,

desde la sumisión del hambre

hasta la dentellada del último invierno.


He visto nacer la aurora en los guijarros 

arrojando luz sobre la endeble mañana,

ante la fría indiferencia de los cedros

que cercan los desnudos muros del odio.


Soy esclava de esa incesante inquietud,

mientras la soterrada violencia

atormenta la piel como áspera caricia.


Charo, septiembre 2025

                  

Mujer pensativa, 1917
Gabriele Münter
                                                        
        

                                        

Premonición


Sobre la realidad tozuda

la imagen circular se repite

inconclusa cuan

ostentosa interrogación.

¿Dónde arrojar tanto dolor?

Un pájaro anida desechos en mi puerta.

 

Mucho antes de que se alejara,

su pérdida arañaba mis paredes:

descubrí sus llagas un gélido invierno

una madrugada que llovían piedras.

Quise dibujar su huella luminosa

en el frío hueco del futuro

pero se quebró mi lienzo.

 

En la inquietante presencia del silencio

surgió el instante preciso

y la tristeza pasó por mi habitación

con su mirada de noche

hasta la profundidad del sueño.

 

 Piedad, septiembre 2025



Círculos. Kandinsky

domingo 10 2025

Tu sombra


Nada puede sofocar el fuego de entonces,

conocí el amor del instante infinito, 

primitivo, venido de otro mundo secreto.


Atávicas carencias arrojaron 

la lluvia de perseidas

contra ese muro de inquietud y abismo,

la más fría de las cosas conocidas.


Aunque tu sombra me abandonó 

un ingrávido y umbroso atardecer,

no borró la epopeya nostálgica 

de ser barro entre tus labios 

y alas para la luz de tu mirada.


Ya no hay rosas que se marchiten,

ni agua, ni ninfa que abrace.

El pulso del tiempo parpadea,

su temblor evaporó tu nombre.


Charo, agosto 2025


Ninfas del Jardín de las Hespérides
                               Arthur Rackham


El muro invisible

Persiste esta era abstracta

este lugar sin retorno

la herida en la ceniza

la energía perdida.

 

Frente a ese puente frágil

que cruza el infinito

donde, ante mi estupor,

acontece la muerte.

 

El silencio brama en el abismo,

la garganta oclusiva, desesperada,

emite una voz opaca:

la desdicha en el fondo

en un muro invisible

atrapada en una crisálida.

 

De los cimientos surge un lamento

un tiempo cubierto de sospechas

un pulso mantenido en la penumbra

el corazón doblado en su coraza.

 

Piedad, agosto 2025




domingo 06 2025

Tragaluz de los sueños


Desbrozando las malas hierbas,

el aire hiere la piel

en la profundidad del bosque.

Un rayo atraviesa la tierra

abrasa áridos zarcillos,

 y arranca negras raíces 

de emociones cautivas.


Un pájaro noctámbulo

liba la savia y picotea el corazón:

pulso que no responde a motivos,

reconoce la huella de la herida.


Sobrevivo con asombro,

entre ese sol

que ni se oculta ni se alza,

abriendo los pétalos del amor.


El vientre tenaz renuncia al olvido,

el murmullo del mar bajo la luna

rompe las cadenas de la noche, 

mientras súbitas estrellas

vierten su color

hacia las rendijas abiertas

del tragaluz de los sueños. 


Charo, julio 2025



Foto: Jardín Botánico Atlántico,  Asturias. 

Refugio

Era tarde tardía, sol de verano negro,

el padre muy diligente cepillaba los zapatos;

celestes manos bailaban.

En sus ojos, vidrio acuoso

fluctuaba el abandono,

boca de gesto ceñido rezaba.

 

La madre entre bastidores,

labraba tierras de nada;

caléndulas en su regazo

manjares de la hojarasca.

Sentada en la silla baja,

zurcía versos en lienzos,

horadando con ternura sus secretos.

 

Una luz tenue calaba sombra pobre a la persiana,

en la pared, muy atenta, una virgen enmarcada

y las cuentas del rosario colgaban en el armario.

 

Refugio del desamparo;

los oídos en el limbo, la mirada plegada.

El cuerpo en sopor desparramado.


Piedad, julio 2025






domingo 08 2025

Mis raíces


Fuimos pájaros huyendo

de un descampado ardiendo,

agitados por el frio soplo del viento.


No teníamos nada en que creer,

las manos quedaron deshechas

de construir inútiles cimientos.

Profundas cicatrices quedaron

marcadas de la tristeza de la infancia.


Nada pudo amansar la furia

que resbala en la perezosa memoria,

vagando en el vacío.


Ante mis descreídos ojos,

un parvo riachuelo salpica

luz a imperfectas amapolas,

a ras de tierra,

exuberantes de incertidumbre.


Mi corazón se va posando

en un valle silencioso cercano

a mis raíces.


Charo, junio 2025



Respirar

Un relámpago agoniza

sepultado en el firmamento,

una lágrima retenida en la pupila,

el sonido de un sollozo

en las hojas del otoño.

 

Algo se escapa en la hondura del océano;

eterno fluctuar de sus aguas,

un sonido acompasado en el lecho

de un vientre nacarado.

 

La luz nítida del balcón

volcó clara la traición:

la bella estampa reluciente

de las calles mojadas

por las nubes huidas del cielo.

 

Al fin, en la desnudez,

plegada en su perfil,

austera hasta la infinitud

en esa línea delgada

donde no hay espacio…

inspirar,

guardar el aire en la sangre

y espirar

por todos los poros de la piel.

Escapar al fin de la estrechez

y querer

con todo el cuerpo opresivo

no ser nada.


Piedad, junio 2025




sábado 10 2025

El manantial

 

   Trémulos dedos rizan el viento

acariciando el mandil,

mientras cae palpitante

una velada lágrima.

 

   Rocío en las manos, ramillete de rosas

que imantan tesoros,

hilanderas de luz

engendrando la vida.

 

   Sus ojos, estrellas expectantes,

dulce candidez vigilando la noche,

luceros del cielo contra la tempestad.

 

   Doliente el corazón, cárcel de ausencias

de un pasado de glaciales llagas,

rescoldo de místicas hogueras.

 

   Oscura el alma como noche silenciada,

vientre de piedra en su coraza,

boca que chilla desde su gruta

hasta las arrugas de mi piel.

 

   En su lecho de hojas secas,

una primavera lluviosa,

brotará un manantial profundo.


Charo, mayo 2025


 


La flor del tiempo

Esperando en el albedo, busco

el verbo en una mariposa.

Una ráfaga de viento

esparce

la flor del tiempo.

 

En marcha,

a mi lado se sentó la añoranza.

No miraré el horizonte,

solo la cara etérea de la luna

y los olmos distantes y viejos.

 

Seguiré los ecos quebrados

del silencio,

oscura luz de la memoria

en la noche vacía.

 

La casa solitaria,

tararea el espanto,

los espejos se curvan

ante mis ojos furtivos.

 

Se va el aroma de los tilos,

un torbellino de amapolas

de piel teñida

canta una despedida.

 

Mayo, 2025





miércoles 09 2025

El desterrado

  

Sonámbulo al nacer la aurora

cautivo de la escasez y la niebla,

olvidado en las alamedas 

del tiempo.

 

Su único anhelo abarcar el mañana,

y el después,

sin sueños ni horizonte.

Nada ha tenido bajo el sol,

el devenir mató la esperanza. 

 

-el desterrado del mundo-

 

Perdió el paraíso entre el sudor

de su frente,

espléndido con lo que tiene,

presa de su trágico desierto,

entrega su cuerpo.

 

Fugaz temblor entre el gentío,

de sus luminosas manos 

brota una rosa cada primavera,

pero él no sabe que florece.


 -el desterrado del mundo-

 

Sin miedo al acontecer,

ni al dolor o, al desencanto

detiene apenas la mirada

en la soledad de la noche,

cuando la lluvia se vuelve

herida sobre su vientre.


 

Charo, abril 2025



En otro día

 

 -Mientras tú dormías en otro día

                                        distinto al mío-

Yo habitaba un lugar tenebroso.

Todo era sombrío en su devenir:

los techos se abrían en las esquinas,

las almas se filtraban sin saber

a dónde ir,

en las puertas colgaban flores mustias

y en las paredes la muerte fluorescente.

Perseguía átomos de lluvia

en el asfalto encharcado de miedo.

Me despertaba en profundos agujeros;

mis manos ardientes tocaban su negrura.

Caían del cielo chispazos como truenos,

transformando el firmamento.

Oía los gritos sordos de los ausentes

corriendo las calles de fuego.

Entre vítores desfilaban los vientos

con lejanos y tristes misterios.

           -Cada mañana perseguía los sueños,

       pero en tus ojos ya estaba oscureciendo-


Piedad, abril 2025



Imagen de internet.

jueves 06 2025

Sin horizonte


Cuando susurran los olmos

          azota la tormenta

cruzando la tierra

          tronchando las ramas secas.


El viento, en su alarido,

          envía titánicas lagrimas

hacia sus punzantes tinieblas,

          mi piel conoce sus lenguas.


Pozo anegado que no fluye,

          muerde la garganta,

abatidos caen los párpados

          quebrando las miradas.


Miro la luz del deshielo,

          escarcha de mis pérdidas,

un pálido sol arracima

          nidos de alondra sobre mi 

pecho.


Un cuerpo desnudo, lacerado,

sin horizonte

          derrama erráticos versos,

una voz gutural, salvaje,

sin aliento

          presagia otra despedida,

sin regreso.


En este tiempo incierto, vencido

         de rostros abandonados,

mis latidos resbalan 

        a raudales en el fluir del río.


Charo, marzo de 2025





 





Una verdad

En momentos solitarios

pulsa un corazón voraz

que apaga los corales de fuego.

Cuando crees que todo lo sabes,

un deseo de caer sin control,

aletea el ánimo.

Algo volátil hierbe en mi interior:

un murmullo de fantasmas,

un lamento sostenido

despierta mis sentidos.


Es hora de la demolición.


¿Puede un simple soplo separar mi piel

para sentir la vida descomponerse?


Quiero perder pedazos

de las mentiras que creí,

y que el viento derribe las cornisas.


Loca de un insomnio placentero, la cama

clama con voz de ultratumba inquieta,

versando tristes palabras

en el borde de la quiebra.


Piedad, marzo 2025




Partir


Partir, navegar, partir

-extrañarse, distanciarse-

partirse en dos…


El mar se ondula se irrita,

avanza y retrocede

azotado por grandes 

tormentas

remueve dolientes piedras,

sucias maderas y extraños corales

¡anémonas y estrellas!


Arroja restos a la arena

tibia y blanca,

bruma de ignotas riberas.


Misteriosas olas ondean

rompiendo los guijarros,

arrastran nudos del pasado,

en su vaivén de despojos.


-Para recordar hay que partir,

partirse en dos es poder evocar

y destilar tu propia esencia-.


Este cielo,

ese iris nacarado del mar

sabe del temblor de los pájaros.


Charo, febrero de 2025

                   

Edward Hopper

  

La búsqueda

Siempre he transitado la tristeza

sin descanso, por calles sin nombre,

en el silencio de la nieve

con las pupilas dilatadas.

Siempre con un papel en blanco

donde inventar un nuevo paisaje,

un nuevo amanecer,

un lugar donde habitar;


 Una corriente apabullante recorre

el susurro de mis huesos.

Las rocas se posan en mi pecho,

entre el sol y la muerte,

los brazos ausentes y el alma

ovillada en la garganta.


Con las huellas cansadas,

busco una mañana soleada

que pose sosiego a los campos,

calle el zumbido de las abejas

y al implacable soplo del viento.


Piedad, febrero 2025




miércoles 08 2025

Hilos rojos


   Siento enigmas cegar los ojos,

lunas que estallan en mil espejos

muerden dientes los labios resecos

trozos de escarcha atan los verbos,

   ¡tiembla la boca, acecha el miedo!


   Un gélido aullido mutila la voz,

desmonta el lenguaje del deseo,

rasga la soga que rompe el pecho

   rojos hilos auguran pozos de infierno.


   La inocencia como fuego ardiente

quemó los dedos uno a uno,

quedaron astillas de sus cenizas 

   -manos maternas rosas y espinas-.


   Cansada de sus mendaces cuentos

desciende el ansia de significados,

brillantes esferas mueren en el cielo

   -sílabas bailan al son de los truenos-.


   Presiento oleadas de desaliento,

su larga silueta de traje negro,

en las lindes efímeras del viento

   un rayo cercenó el ala de los sueños.


Charo, enero 2025





Las horas

 Las horas surcan la tierra baldía,

es madrugada,

el jardín sigue desolado,

se marchitó un abril sin primavera.

Entonces silbaba el viento

en los matorrales

y las lilas resplandecían su perfume.

 

Pero se quedó el hielo en la brisa,

el sonar de las caracolas

en los arrabales

y los gritos penetrantes de las aves

anunciando la derrota.

 

No queda nadie en las calles;

solo escarcha en los cristales,

almas perdidas y flores muertas.


Y yo, fugitiva de mí,

hallo hueco en las tinieblas,

en la quiebra del reloj

y en mi pálida voz partida.

 

Piedad, enero 2025