En momentos solitarios
pulsa un corazón voraz
que apaga los corales de fuego.
Cuando crees que todo lo sabes,
un deseo de caer sin control,
aletea el ánimo.
Algo volátil hierbe en mi interior:
un murmullo de fantasmas,
un lamento sostenido
despierta mis sentidos.
Es hora de la demolición.
¿Puede un simple soplo separar mi piel
para sentir la vida descomponerse?
Quiero perder pedazos
de las mentiras que creí,
y que el viento derribe las cornisas.
Loca de un insomnio placentero, la cama
clama con voz de ultratumba inquieta,
versando tristes palabras
en el borde de la quiebra.
Piedad, marzo 2025

Preciosos versos que nos hacen pensar en lo vulnerables que somos. ¿Comerse el mundo? Que va, ya no, el mundo nos está comiendo a nosotros. Un poema que nos invita a dialogar con nosotros. ¡¡Magnífico!!
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