domingo 26 2023

Piedras viejas

 

Imanta esa luz, que mece el aire

en el fluir del río,

que trae un aroma a gotas de lluvia y,

a piedras viejas;

manantiales de suaves cauces

que humedecían los labios,

en los que florecían,

del albor al oeste, las esperanzas.

 

Fugaces instantes que devuelve la tierra,

desde su raíz, blancas esencias

de profundidades cálidas y perfumadas,

exhumadas del secreto silente

de su enigmática hendidura.

 

Oigo el llanto de golondrinas en el ocaso que,

con premura, se ausentan,

azotando el cielo con sus largas siluetas,

hacia lo más alto,

entre las diminutas estrellas.

 

Me turban inesperados y feroces latidos,

como ritmos discordantes,

que se alborotan rebeldes y embravecidos,

agitando esas adormecidas melodías

apresadas dentro,

en la quietud descorazonada

de la gruta del mi pecho.

 

Pero, por un breve instante, el viento emana ese olor,

y todo lo deja en paz,

sin conflicto.

Como si el tiempo del dolor hubiera

llegado a su destino.


Charo, noviembre 2023





El lugar del olvido

He labrado la tierra de la desdicha,

desdeñando cada surco

de huesos macilentos.

¿Dónde poner las raíces de tanto desamparo,

si cada día me sugiere nada?

Falta el aliento y el temor se encrespa.

No puedo avanzar.

Mis pasos van hacia atrás. Buscan

rescoldos en el tiempo

caducado a mis espaldas.

Un miedo evanescente,

impasible, como flores de tumba,

quiebra el amor a mi ser oscuro:

en el estambre negro de las amapolas

se ve la senda de lo inasible.

Este abandono…,

fusionado en la piel añeja,

se vuelve lúcido ante la adversidad,

sacrificio que baja a los infiernos,

lugar recóndito del olvido

en el profundo mar del corazón.

 

Piedad, noviembre 2023




viernes 27 2023

Ausencia

Siento un ave negra que pelea feroz

entre mis brazos,

pellizcos agónicos van royendo mis manos umbrías.

Fragmentos de amanecer, de álamos

ardiendo, rompen las heridas.

Después de tan largo tiempo, se despedaza la memoria,

las palabras guardaan anhelos

de sollozos y desesperanza,

del pespunte de la boca exhala la melancolía: 

¡duele sin asombro!

Hebras grises, de la vencida batalla caen de mi cabello.

Se oyen tañer las campanas 

sin comienzo ni final,

no soy más que yo, no queda nada de aquel deseo.

El pasado naufraga, y abandona la existencia el universo,

gigantes lágrimas suspendidas y temblorosas, 

se escapan y no regresan.

El corazón encerró el tesoro de la 

misericordia y la belleza.

La casa, nuestra vieja casa,

no abriga hoy nuestros cuerpos.

Nunca serás más tú, y nunca sabrás quién fui yo.

Nadie nos protegerá del frio,

como en aquellas noches.

 

 

Charo, octubre 2023



Cupido y Psique, 1640  
A. Van Dyck

                                            

                                

Adiós quimera

 Hablar sin boca te sumerge en lugares ocultos

donde se ve el viento soplar la superficie del agua

en infinitas ondas dominando la distancia:

paréntesis guardando la nostalgia.

Donde el crepúsculo,

protegido con alambre de espino,

no soporta la mirada,

y el deseo, majestuoso, 

levanta su despedida

de la piel fascinada. Y no sé

si perseguirlo

o dejarlo fluir por el río de la eternidad.

Quedarme en la penumbra que deja el sol

cuando se oculta

esperando los últimos reflejos

de la tormenta en su despedida.

Quieta

seguir en la orilla, ya sin sol,

en el umbral de la piedra

mirando pasar el río,

y ver la quimera caer por la cascada

hacia lo más oscuro de la existencia

donde el silencio no habla.

 

Octubre, 2023



Foto de Instagram. Javier Fiunte

sábado 30 2023

Fuera de casa

  

Hay que abandonar esta casa y su alborada.

Olvidar las hojas que el aire mecía

en medio del lodo,

y las gotas de lluvia que bebía

el parvo y reseco arroyo.


Nuevas frondas invaden hoy

de extrañeza lo que amé,

se adueñan de mí, anegando

el cuerpo de nostalgia,

de esas manos que envejecían acariciando el rostro.


La inocencia imanta: partir,

exiliarme de lo que fui,

ser el pájaro solitario atraído por otras huellas,

huyendo de ese huracán de ceremonias inútiles.


Despierta ante la pérdida, apoyo la frente febril

sobre los cristales fríos,

mientras cae la nieve abrasando

los ojos de la miseria

poblados por la desesperanza.


Vivir el extravío de otra creencia de verdades,

que quizá ni existan,

en el confín de otros territorios

y laberintos de rebeldía,

donde poder limpiar la herrumbre de los párpados

y, derribar los cimientos

de aquella humilde casa y su insaciable melodía

entre el corazón y sus tormentas.

Porque paso a paso,

vamos haciendo pie y acabamos

expulsados hacia fuera.

Aunque el tiempo, ese acosador que amortaja las tumbas,

nos detenga acechante,

aún persiste imbatible,

esa ira fluyendo por las arterias.

 

Charo, septiembre 2023








Un sueño roto

Por el ventanal asoman los cautos arbustos,

sus manos firmes acarician mi pelo.

Calle abajo, corren las guirnaldas de la noche;

estremece la felicidad impostada.

Un repliegue de músicos tuneros se llevan,

en sus instrumentos, la luna sonrojada.

Miro la triste despedida con la máscara de lata:

hay un ser de cristal entre las sombras

que mira de soslayo los sueños en el viento.

Parece que un barco está zarpando de algún puerto

y siento una amorosa extrañeza

como si partiese una parte de mí podredumbre,

pero la tierra sigue pegada a los huesos.


Un triste gato pasea por las calles solitarias,

juega con su sombra encorsetada en la pared;

se diluye con el paso de las luces azules

embelleciendo la geometría de las baldosas.

Cerca o quizá lejos, las nubes se separan del cielo

tiritando de frío hacia el tímido amanecer.

En los ojos vidriosos de tanto querer ver

hay una lluvia fina que cubre, como niebla espesa,

las pérgolas de todos los jardines.

Una bella canción sale de un tejado rosado,

sube como los estorninos hacia el sol naciente.

Un pájaro negro se queda por la arboleda, canta

un llanto, una pena inmensa con olor a grieta.


Piedad, septiembre 2023




miércoles 16 2023

Acariciando la luz

 

Veo flores lavando las hojas

en lo alto del yermo álamo

-verde limón y verde agua-

quebrando sus estiradas sombras,

que ayer fueron enjambres de espino:

clueco y pobre, roto y reseco.

 

Las alondras retornan de su quietud, y

tiemblan a merced del viento,

rompen los frutos que sacian

el hambre de olvido, tras el invierno.

 

El resplandor centellea en sus torsos

con un escalofrío perpetuo.

Astuta y voluptuosa la nube,

eclipsa a un sol trémulo,

que se desvanece en el hueco exiguo

de sus escuálidos cuerpos.

 

Cae la noche, tiñendo de rojo

el borde falaz del horizonte negro.

Lucidez huidiza, lejana y fría,

la luna no muestra la cara en su falaz espejo,

en esa hora incierta en que todo parpadea

cuan quimera del sueño.

 

Los álamos abren y cierran sus manos

sólo al abrigo del tiempo.

 

Hechizada al borde del abismo y,

enredada dentro de su soledad,

las palabras van nombrando

las heridas de mi cuerpo.



Charo, agosto 2023








Latidos estivales

 Una neblina desciende acompasada

de guitarras y violines,

volando con el canto de las aves:

un sonido que calma la derrota.

 

Es la quiebra anhelada del reloj,

el cuerpo abandonado en la explanada

exponiendo las heridas olvidadas

a los cuervos que surcan el sendero.

 

Una hondura estremece el ánimo

¡tanto espacio en el tiempo!

Afloran destellos de azufre y fuego

iluminando la noche negra.

 

El bosque se clava en el corazón,

la tierra roza las yemas de los dedos,

eres tallo de rosal y madreselva:

hondos latidos estivales te atraviesan.

 

Se cierra el horizonte apretando la cintura,

no hay nada por encima de la hierba.

Abres la ventana y se escapa el valle

con paso angosto fluyendo hacia la mar.

 

 Piedad, agosto 2023




lunes 03 2023

Amapolas rotas

El sol camina a ciegas, se le quebró la belleza,

entre los fríos y pardos días

del pasado invierno

cuando cayeron las últimas nieves

sobre la esperanza.

 

Descubro instantes fugaces, en un ábside de luz

que sugiere la primavera,

 ¡pero son tan pasajeros!

 

Miro tu lábil sonrisa anhelante de confianza

y deseo renacer

a tu manera sencilla y cauta,

Veo el iris de tus ojos,

que abren mis fronteras,

pese a que los campos aún están húmedos 

de musgo y óxido

en lo profundo del bosque.

 

El paisaje es una proyección de mis cadenas

que tú desatas con manos

cálidas y pacientes,

Aunque me esconda

entre las arrugas de la piel,

tus dedos enhebran un hilo

sútil de encaje púrpura

que ata mi corazón vacilante a tu cándido sueño.

 

Mientras los líquenes de mi pecho,

-frágiles como amapolas rotas-

revelan las raíces tambaleantes y desnudas

que habitan en el fondo de mi grieta.


Charo, julio 2023




domingo 02 2023

Un día cualquiera

Frente al silencio que me ofrece el alba,

y una sonrisa, mueca de dolor mudo,

busca un bálsamo fugaz

que sujete un día más

mi esqueleto.

 

Evitar el naufragio en el inmenso mar

caminando en el borde de la luna,

hacia el brezo morado

que ilumina el sol.

Galatea me somete a su reflejo

con la llave del día entre las manos.

 

Bajo un suelo de vertiente quebradiza

el espejo me mira fijamente,

¿qué ve?

el tiempo mascando el tiempo.

Otra vez

exprimiendo el agridulce de la vida.

 

Reseca alambrada son mis huesos

ya sin clorofila, un desierto rojo

con las noches frías,

solo campos de dunas

y la piel ajada de la sequía.


Piedad, julio 2023




domingo 04 2023

Lo efímero

 


Siento una lucidez blanca:

destello plateado en un espejo,

que atraviesa mis párpados

hambrientos de esperanza.

 

Veo mis manos rotas dejar huellas

de un polvo pesado

y un torrente amargo recorre mi garganta.

 

El verso me ampara del balbuceo

suplicante del cuerpo

-en las sienes, febriles latidos golpean a ritmo violento-

la madrugada ambigua

se acuesta a mi lado de nuevo,

iluminando los bordes a través de la mendaz claridad,

que ciega mis ojos como arcoíris

de resplandor y sombra.

 

La noche aún le roba el brillo al sol,

 y a la flor su alborada,

y la aurora deambula indecisa

sobre los frunces de mi pelo.

Gorjean los pájaros que se marchitan

en mi jaula de hierro

la vida va tejiendo su trama

de pérdidas y lamentos.

 

La mañana se disuelve

efímera

como lluvia entre mis dedos.


Charo Fiunte, junio 2023



Pintura: Sally Storch




Un sentido

En las húmedas entrañas del follaje

resbala insistente la lengua en el áspero néctar:

amargo fondo sin forma ni límite,

hueco de la desesperanza.

Voces como pájaros vuelan silbando al viento

dentro o fuera, cerca o lejos.

Entre madreselva y arbustos,

las letras bailan al son de las aguas

que van o vienen, desesperadas.

Busco en los reflejos de la soledad,

el olor del jazmín 

de las noches veraniegas

y en el eco que esquiva el silencio

el amparo de unas manos cautas.

Todas las aves vuelan al revés, 

y yo con ellas,

hacia la confusa imagen celeste,

al rincón del dolor

que se empoza en la quejumbre.

Las lunas negras,

el curso incierto de las hojas,

y el verbo como refugio,

despiertan el sueño en el limbo del ocaso

para buscar un sentido al sinsentido.


Piedad, junio 2023




martes 02 2023

Un viento cálido


Latidos rápidos, incesantes, sin tregua,

llego a las cumbres para serenar mi corazón,

y ahora me detengo, ¡frente ante lo inmenso!

 

El silencio susurra besos y aleteos de pájaro,

y mi alma se vacía de certezas y dolor.

 

Me embriaga lo que aprendí pegada al suelo:

ese gozo infantil que liberaba el cálido viento

aquella alegría llenaba de estupor el pecho,

dejando mis párpados abrasados de anhelo.

 

Tiemblo ante este acontecer de la memoria, 

mientras arden despacio todas las perdidas,

como barco extraviado que se pierde a lo lejos.

 

Apoyada vivo sobre el bastón de mi cuerpo

cercando la sombra a la muerte, que enhebra 

su mano fría a la mía,

-fino hilo de aliento-

 

Hoy que nadie nombra el verso que calma

frente al lenguaje terrible de la muerte

que irrumpe como agónico suspiro de un ave,

sobre las luces violetas del crepúsculo.



Charo, abril 2023








El nombre del deseo

Quiero llenar los huecos de la tierra fría

para no romperme en tanto desencuentro

entre puntos de fuga y destellos.

No quiero ser un  pájaro de piedra

con la boca abierta,

oquedad que engulle la noche del olvido,

ni ser el árbol seco en busca de primavera.

Quiero despedir la sombra triste,

espejo cóncavo insondable,

para cubrirme del frío estático.

Pues si la lucidez es un desgarro

¿cómo seguir viviendo esa luz

cegadora que precipita al vacío?

Cuando olvidas el nombre del deseo

se pierde la penumbra onírica 

y se desvanece

en el albor del horizonte.



Piedad, abril 2023




 

viernes 31 2023

Rincones invisibles

Hay desorden de estrellas en el negro cielo,

son enredos nocturnos de insomnes sueños

- pliegues de pelo entre oscuros conceptos-

para nombrar las cosas que quedaron dentro:

sangre, sudor, miedo, hierros

manantiales de lágrimas hirviendo.

 

Voy a cercar el cuerpo y coser los huecos,

hilvanar las dudas que matan los deseos

que fueron cayendo

en la gran herida desnuda de la tierra,

sobre abrevaderos de agua y musgo,

en rincones invisibles

ocultos también para el viento.



Charo, marzo 2023




                                                                "Paisaje en Bretaña" Paul Gauguin

                                                                                                                                                                                    

Todo corazón

Alas en el aire en largo aliento

desplazan la quietud sonora

en el murmullo del cauce del río

y en el rodar silencioso de la tierra.

Prisión y morada,

un pálpito sin pausa ni respiro,

semilla que brota de la tierra

profunda y silenciosa.

Tu latido es la palabra

transparente,

con cada pulso derribas muros y,

sin querer, creas.

Grandioso en un mundo inhóspito,

callado ante el verbo que respira

en un diálogo mudo

entre luces y sombras.

Suspiras los remordimientos,

y se transforman en plegarias,

en promesas que no se sostienen

pero agitan la palabra.

 

Piedad, marzo 2023




martes 28 2023

Fugaces



   Ásperos campos de arena y desolación

en alargadas tardes de primavera

la libertad era melodía de celebración.


   Los dedos anclados en silente proteción

rostro grave y moreno 

con frágiles alas de ruiseñor.


   Ojos como espejos de azogue

bailando al silbido del viento,

feroces latidos alzados al cielo.


    Muñecas de papel calzan pies de gigante

huesos de trapo entre brazos de alambre

ligeras como pájaros cuelgan

sus cuerpos en el aire.


   Brotan como la hiedra, dos capullos en flor

rebeldes emergen entre hormigon,

gris herrumbre en los tejados de carbón.


   Secretas sus lágrimas en la casa de cartón

fugaces orbitas bajo la huella de un astro

escarcha doliente de un techo desconchado 

-honda es la helada en la puerta del corazón-.


   Iluminadas por la frágil luz de un cometa

son niñas tristes que sueñan con cuentos

en la suavidad del día que declina, y que

ovilla sus anhelos a las miradas de pavor.




Charo, Febrero 2023



 Fotografía antigua. José Ramón Lueje   

 Museo del pueblo de Asturias.

                                           

Travesía


I

Saber del dolor,

seduce a contemplar lo imposible,

travesía eterna en cada paso.

Cruel inocencia que busca escape

en la palabra de ausencia infinita,

sólo testigos en cielo azul,

o en el juego de las luces en el agua

y en el tronco de un viejo sauce solitario.

Párpados meciéndose ante las turbulencias

de un viento primaveral

en la oscuridad de la llama temblorosa.


II

Miras el reverso del espejo:

¿Qué ves con los ojos de estatua?

Crecen las esporas de los helechos en la umbría,

perpetuos en los meandros, ávidos de brisa fresca,

un roce, un soplo contenido en la noche,

el arrastre imperceptible a una travesía incierta,

al umbral de un abismo,

un ir y venir en permanente duelo,

una nube solitaria atravesando el firmamento

hacia ninguna parte.


Piedad, febrero 2023




martes 31 2023

Entre el viento y el mar

 

Sus espasmos estremecen

el latido del viento,

ocre oleaje hacia precipicios

de aullidos eternos,

recito como una letanía

unos versos desgarrados,

ciegos los ojos de polvo

de penumbras y llanto.

 

Tiembla la boca, hablan las cadenas de la duda,

en las manos grietas

de sujetar sus espinas.

Los labios besan el frio

centelleo de la espuma, 

escalofríos de pájaro recorren

brazos y piernas.

 

El infinito ardiente

anida en el vacío del pecho,

trozos de cielo se acoplan

como astros gemelos.

El haz de una estrella atraviesa

la noche oscura:

la bruma de un cometa lleva los sueños.

 

Las rocas horadan

los lindes de las venas,

la marea imanta el misterio

hacia adentro.

Suena el canto de los dioses, ajenos a los miedos,

el mar devoró el diamante

en su coral de silencio.

Charo, enero 2023








lunes 30 2023

Memoria de pez

En el cristal las huellas de la nostalgia,

como cascadas de agua radiante,

marcan los surcos de un pasado en letargo.

Entre lo que yo escondo 

en mi memoria de pez,

brota una amnesia

desplomando los sentidos

en arenas de un desierto estéril.


¿Acaso no soy también hueso?

¿por qué me empeño en la carne?


En el abrigo de la melancolía,

sinuoso, vuelve el tiempo que se evoca,

y el dolor forma recodos imposibles.

¿Qué se pierde cuando apenas se ha luchado?

la quiebra me pertenece entera

pues de polvo es mi casa.

Alas de mariposa desprendiendo su sostén

componen un pentagrama volátil y luminoso,

réquiem a mis recuerdos engañosos. 

 

Piedad, enero 2023



Vassily Kandinsky. Curva dominante.