miércoles 16 2023

Acariciando la luz

 

Veo flores lavando las hojas

en lo alto del yermo álamo

-verde limón y verde agua-

quebrando sus estiradas sombras,

que ayer fueron enjambres de espino:

clueco y pobre, roto y reseco.

 

Las alondras retornan de su quietud, y

tiemblan a merced del viento,

rompen los frutos que sacian

el hambre de olvido, tras el invierno.

 

El resplandor centellea en sus torsos

con un escalofrío perpetuo.

Astuta y voluptuosa la nube,

eclipsa a un sol trémulo,

que se desvanece en el hueco exiguo

de sus escuálidos cuerpos.

 

Cae la noche, tiñendo de rojo

el borde falaz del horizonte negro.

Lucidez huidiza, lejana y fría,

la luna no muestra la cara en su falaz espejo,

en esa hora incierta en que todo parpadea

cuan quimera del sueño.

 

Los álamos abren y cierran sus manos

sólo al abrigo del tiempo.

 

Hechizada al borde del abismo y,

enredada dentro de su soledad,

las palabras van nombrando

las heridas de mi cuerpo.



Charo, agosto 2023








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