miércoles 16 2023

Latidos estivales

 Una neblina desciende acompasada

de guitarras y violines,

volando con el canto de las aves:

un sonido que calma la derrota.

 

Es la quiebra anhelada del reloj,

el cuerpo abandonado en la explanada

exponiendo las heridas olvidadas

a los cuervos que surcan el sendero.

 

Una hondura estremece el ánimo

¡tanto espacio en el tiempo!

Afloran destellos de azufre y fuego

iluminando la noche negra.

 

El bosque se clava en el corazón,

la tierra roza las yemas de los dedos,

eres tallo de rosal y madreselva:

hondos latidos estivales te atraviesan.

 

Se cierra el horizonte apretando la cintura,

no hay nada por encima de la hierba.

Abres la ventana y se escapa el valle

con paso angosto fluyendo hacia la mar.

 

 Piedad, agosto 2023




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