En las húmedas entrañas del follaje
resbala insistente la lengua en el áspero néctar:
amargo fondo sin forma ni límite,
hueco de la desesperanza.
Voces como pájaros vuelan silbando al viento
dentro o fuera, cerca o lejos.
Entre madreselva y arbustos,
las letras bailan al son de las aguas
que van o vienen, desesperadas.
Busco en los reflejos de la soledad,
el olor del jazmín
de las noches veraniegas
y en el eco que esquiva el silencio
el amparo de unas manos cautas.
Todas las aves vuelan al revés,
y yo con ellas,
hacia la confusa imagen celeste,
al rincón del dolor
que se empoza en la quejumbre.
Las lunas negras,
el curso incierto de las hojas,
y el verbo como refugio,
despiertan el sueño en el limbo del ocaso
para buscar un sentido al sinsentido.
Piedad, junio 2023

Qué versos tan hermosos y cuanta realidad esconden. Llenan el alma.
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