Quiero llenar los huecos de la tierra fría
para no romperme en tanto desencuentro
entre puntos de fuga y destellos.
No quiero ser un
pájaro de piedra
con la boca abierta,
oquedad que engulle la noche del olvido,
ni ser el árbol seco en busca de primavera.
Quiero despedir la sombra triste,
espejo cóncavo insondable,
para cubrirme del frío estático.
Pues si la lucidez es un desgarro
¿cómo seguir viviendo esa luz
cegadora que precipita al vacío?
Cuando olvidas el nombre del deseo
se pierde la penumbra onírica
y se desvanece
en el albor del horizonte.
Piedad, abril 2023

Bello y crudo a la vez. Un poema precioso. Aún es tiempo de la esperanza.
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