I
Saber del dolor,
seduce a contemplar lo imposible,
travesía eterna en cada paso.
Cruel inocencia que busca escape
en la palabra de ausencia infinita,
sólo testigos en cielo azul,
o en el juego de las luces en el agua
y en el tronco de un viejo sauce solitario.
Párpados meciéndose ante las turbulencias
de un viento primaveral
en la oscuridad de la llama temblorosa.
II
Miras el reverso del espejo:
¿Qué ves con los ojos de estatua?
Crecen las esporas de los helechos en la umbría,
perpetuos en los meandros, ávidos de brisa fresca,
un roce, un soplo contenido en la noche,
el arrastre imperceptible a una travesía incierta,
al umbral de un abismo,
un ir y venir en permanente duelo,
una nube solitaria atravesando el firmamento
Preciosos versos que nos hablan del dolor de vivir a través de metáforas muy bellas.
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