Sus
espasmos estremecen
el
latido del viento,
ocre
oleaje hacia precipicios
de
aullidos eternos,
recito
como una letanía
unos
versos desgarrados,
ciegos
los ojos de polvo
de
penumbras y llanto.
Tiembla
la boca, hablan las cadenas de la duda,
en
las manos grietas
de
sujetar sus espinas.
Los
labios besan el frio
centelleo
de la espuma,
escalofríos
de pájaro recorren
brazos
y piernas.
El
infinito ardiente
anida
en el vacío del pecho,
trozos
de cielo se acoplan
como
astros gemelos.
El
haz de una estrella atraviesa
la
noche oscura:
la
bruma de un cometa lleva los sueños.
Las
rocas horadan
los
lindes de las venas,
la
marea imanta el misterio
hacia
adentro.
Suena
el canto de los dioses, ajenos a los miedos,
el
mar devoró el diamante
en
su coral de silencio.
Charo, enero 2023

Preciosos versos sobre la vida y su dureza, sobre la valentía de la lucha contra viento y marea que todos llevamos dentro. Magníficas metáforas.
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