En el cristal las huellas de la nostalgia,
como cascadas de agua radiante,
marcan los surcos de un pasado en letargo.
Entre lo que yo escondo
en mi memoria de pez,
brota una amnesia
desplomando los sentidos
en arenas de un desierto estéril.
¿Acaso no soy también hueso?
¿por qué me empeño en la carne?
En el abrigo de la melancolía,
sinuoso, vuelve el tiempo que se evoca,
y el dolor forma recodos imposibles.
¿Qué se pierde cuando apenas se ha luchado?
la quiebra me pertenece entera
pues de polvo es mi casa.
Alas de mariposa desprendiendo su sostén
componen un pentagrama volátil y luminoso,
réquiem a mis recuerdos engañosos.

Magníficos versos que hablan del pasado y de lo volátil que es el tiempo. Todo se escapa como agua entre los dedos. Preciosa definición expresada en tu poema.
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