Aciaga cada noche que busca el día,
rondando cada pliegue de las sábanas.
Cada olor, cada ruido sobresalta el alma
y la mente temerosa ansia el alba.
Estático tiempo de infernal maraña
devora el cuerpo en sopor cansado,
cuando se despiertan los fantasmas
acechan con irónica burla, risotadas,
palabras burdas y obscenas
que susurran en mi espalda,
y entre mechones de pelo enredan,
palpando con manos pétreas
cada palmo de la cama.
Que sucia se ve la noche,
no hay horas, minutos, nada.
Maldita espera encrespada,
el dolor de los ojos que abrasa,
el ruido sordo que espanta.
El silencio en quietud espera
la apacible luz de la mañana,
que se lleve el terror que emana
de mi mente torturada.
Piedad, enero 2018

Precioso poema!!
ResponderEliminarincreíble poema. Los miedos nocturnos hechos versos.
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