Avanza la sombra,
la inquietud se escapa de mí pecho
la estancia se serena
un pálido brillo inviernal
envuelve los rostros
con un halo de esperanza;
que serena el dolor
en la penumbra de la lumbre maternal.
Las horas pasan lentas,
como la agonía de una despedida
el corazón desbocado
para provocar un latido armónico,
enloquece en sollozos
buscando una soplo de aire
quizás,
¡una grieta de luz de la perdida
belleza de ayer!
La calle, tras el balcon
es una noche sin estrellas
no puedo ocultar la verdad
a estas viejas paredes,
donde habitan todos los nombres
de este circo del absurdo,
cuerpos de desdibujadas siluetas
y miradas inertes.
Pero los fantasmas y cadáveres
se niegan a desaparecer
se precipitan hacia la insondable noche
un cuento infantil me engañó
con sus falaces encantos,
en los bordes azules del crepúsculo.
Charo Fiunte agosto 2020

Es una bella manera de expresar lo que nos ofrecen las noches cuando el sueño no quiere acompañarnos.
ResponderEliminarConmovedora y poética forma de describir los miedos de las noches, cuando los pensamientos incontrolados nos llevan a la locura.
ResponderEliminar