domingo 04 2024

En las alamedas


Crece un centelleo en el fuego de la aurora,

que alumbra las alamedas

de un rocío bermejo,

levantando el vibrante latido de un pájaro

mientras rodea un irisado

estanque de silencio.

 

Todo se despierta en el temporal

del tiempo

erosionados espinos

son ásperos sentimientos,

la lluvia exhuma el barro

de raíces de siglos,

que fueron escarcha, y, son hoy,

delicados zarcillos.

 

Un amanecer de nácar

nos interroga vigilante,

azotando el enigmático

brillo de los deseos

sobre los juncos en llamas

de lo insondable,

 

Se van disipando las tinieblas,

cuando se lavan la cara los cerezos y,

recupero las palabras

en el furioso latir

de tu boca sobre el resurgir

de mi cuerpo.

 

Aturdida por el haz de una estrella,

envía el viento un cálido beso

hacia los labios, que beben su ansia.

 

La noche cercada y negra se despide,

desdichada y ebria de oscuridad.

 

El corazón expuesto a su soledad,

huye de la oscuridad,

y arde a orilla de los álamos,

donde los tibios senderos no causan dolor.  



Charo, febrero 2024






1 comentario:

  1. Magnífico poema. Después de la oscuridad, la luz de la esperanza prevalece. Precioso.

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CHAROFIUNTE@gmail.com