Heridas de amor loco y extraviado,
sueños febriles que te desangran,
sublimes, como acordes musicales;
actos que anuncian inciertos dramas.
Heridas que presionan la garganta
y ahogan el nudo furtivo del llanto,
alteran los latidos del afligido corazón;
abismo del cuerpo y el alma desvalidos.
Heridas que apenas se perciben
pues se ocultan entre las mortajas,
crisálidas, entre los huecos órganos;
envueltas en sus confusas telarañas.
Heridas que no se confiesan
arrastradas por el rio de la vida,
fecundas como terco musgo;
cautivas, entre laderas y montañas.
Heridas de muerte que sustentan
solo el esqueleto silente de la nada,
esparcen polvo de sangre al viento;
yaciendo inertes como bocas calladas.
Heridas de lucha ante la ruin tiranía
donde, cada una, es más que un símbolo
de la terrible batalla al fin abordada:
enigma de afrontar un tenaz destino
deseos que, a cada paso, nos alcanzan.
heridas:
actos que anuncian inciertos dramas;
abismo del cuerpo y el alma desvalidos;
envueltas en sus confusas telarañas;
cautivas, entre laderas y montañas;
yaciendo inertes como bocas calladas.
Charo. Enero 2021

Bello!
ResponderEliminarBellísimo poema sobre las heridas que produce vivir y de como las ocultamos. Doloroso y realista.
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