La noche es oscura, casi negra
-pero ahi está la vida-
un hilo de luz muestra su presencia.
Espanta la oscuridad, pero no es la muerte,
solo es la estrañeza
solo la blancura augura lo fatal
ese gran resplandor, alumbra el más allá.
La fría nieve, heladora, pálida y callada,
tan hermosa que nos embelesa,
disfrazada de pureza,
vestida de novia y brillos.
Sigue nevando en la ciudad, lenta,
tristemente, vertiendo un manto
sobre la vida, mortecino e inerme.
Halos verticales sobre las farolas,
barrotes en los silentes parques
-ciudad estática, marmórea, muerta-
silencio, es solo silencio.
El ruido ha cesado, la mente
detenida y presa, no respira
la túnica nívea acalla el bosque.
Cada débil pisada repite el drama,
la tragedia es la vida y es la palabra.
Herida de decepción el alma ahonda
en la locura de su inexorable pasaje.
Charo Fiunte. Enero 2021

Muy buen poema!
ResponderEliminar¡¡Qué hermoso poema!! Como todos los que hacéis. Ciudad blanca, se cubre de belleza.
ResponderEliminarGracias!!!
EliminarEl negro y el blanco, la noche y la nieve. La vida y la muerte. Muy bonito.
ResponderEliminarMuy bien captado. Los dos polos de la existencia.
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