lunes 07 2024

Vértigo

Con las primeras luces, irresistibles,

sueñas con castillos íntimos,

profundos océanos, y más allá

donde la eternidad arde

donde la brisa

huele a estiércol y a espigas.

 

Pero ya no suenan los tambores

frente a la noche,

solo un silencio viviente,

y, aunque reverberan las largas sombras,

un aire inerte

deja olor a salitre.

 

Se incendian los cielos

y se hace noche repentina,

los altaneros ojos acogen

la luna en sus pupilas.

Los espejos multiplican las horas

retrocediendo la apariencia de la carne.

 

Solo el vértigo nos mantiene unidos

frente al abismo.

Las manos azules, palpitantes,

acarician la paredes

testigos del horizonte vertical

en la lejanía neblinosa.  

 

Piedad, octubre 2024




1 comentario:

  1. Un poema muy bello evocador de un tiempo que ya no viviremos. Sin apenas luz ni tambores ni siquiera espejos que nos devuelvan la juventud perdida, tan sólo seremos recuerdo. Pero aún somos.
    Preciosas palabras!!

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CHAROFIUNTE@gmail.com