Ser solo esclavos de la naturaleza,
volver a hundir las raíces en la tierra:
ser tronco seco que vuelve a ser hierba,
gota de lluvia que se pierde en la marea.
Ser como la dulce brisa de los álamos,
que cubre el bosque de polvo de oro y olvido.
Ser horizonte y vestir de niebla el paisaje
y de olores de nostalgia la primavera.
Ser las rutas nómadas de las hojas, y
seguir sus desnudos pasos vacilantes,
pies danzantes hacia tumbas de hielo.
Ser mano trémula en la vid del tiempo
tejiendo la semilla ovillada de la hiedra,
frondas cálidas que abrigarán el sendero.
Ser pájaro vibrando al
filo de un olmo,
en el instante febril del caer de la tarde,
tan lejos de casa y tan cerca del viento.
Escalar la luna
y mirar la noche negra,
ser luz presidiendo
la perla de la aurora
para abrir la herida
del latido detenido,
y recoger el cuerpo exiliado en el abismo.
Charo Fiunte, noviembre 2022

Bello poema sobre el ser. La naturaleza como metáfora del fluir de la vida. El principio y el fin.
ResponderEliminarMagnífico poema sobre el ser. Verse desde fuera y volar con el viento. Preciosa definición de libertad querida.
ResponderEliminarMe encantan las fotografías que ponéis.