A ambos lados del cuerpo,
el vacío para observar lejos, y
poder perderse en el sediento
vértigo de la insaciable nada.
Cubrir de brumas las crueles historias;
navegar mares con rumbo incierto,
sin amarres, sin sueños, ni memoria,
para olvidar la mentira del mundo.
Furtivo espectro, espejo de la infancia:
en su rincón deja la saliva la araña
rompiendo el hilo que llega hacia el corazón.
Ignorando la belleza que duerme
en la orilla del alma,
duende silente que
abraza las cenizas del dolor y del amor.
En un viejo puerto, mudo y vacío
palparé la tierra húmeda y fecunda,
para reposar la delirante y febril
mirada, en su dúctil y fértil vientre.
Dejar caer el largo visillo de la noche y
que un bravo amanecer empuje
hacia el fondo la ponzoña del hombre,
para que mis cansados ojos
vean otra perspectiva
¡naturaleza frugal, sin codicia
campos empañados de flores blancas!
Charo, julio 2022
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Qué belleza en esta magnífica descripción de la vida. Desaparecer "en el vértigo de la nada"para volver con otra perspectiva, más limpia y transparente.
ResponderEliminarMaravilloso poema y muy descriptivo de esta locura de mundo que nos está tocando vivir. Ojalá despertáramos una mañana y sintiéramos que es posible una segunda oportunidad. Preciosa la manera de expresar lo que sientes.
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