martes 29 2022

Vida mía

 

Déjame guardar los besos que soñé y que nunca me diste,

en aquellos pasajes velados, tú me mirabas triste

a la luz de una luna que se descolgaba

y posaba en tu cara un haz de sombra fría.

Jugabas con tus largos dedos, baquetas de mustios tambores,

contando las horas solas que lentamente caían,

presagiando despedidas y funestos abandonos.

Tus letras sueltas al viento, nunca las comprendía:

enigma de mis desvelos en noches de desconcierto.

 

Con el alba entre las manos, me llamabas por mi nombre

y un desmayo se cernía entre tu boca y la mía.

Con ese dulce zureo que hace añicos el silencio,

retornabas el barullo de mi pobre desconsuelo.

Nubes negras se disipan allá en el horizonte

marcando suave la línea de la finitud inmensa,

como una verdad serena que se esconde en el olvido,

rompías con el hastío de los días venideros.

¡Déjame vida mía sentir tu latido efímero!

esencia inevitable de este instante pasajero.


Piedad, marzo 2022




 

3 comentarios:

  1. Que linda descripción de un instante de lucidez vital!
    Precioso poema!!!

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  2. Precioso poema Piedad. Parece aludir a un amor que no fue posible, pero que su recuerdo a la vez que duele, también alimenta. Maravillosos recuerdos de juventud. ¡¡Muy hermoso!!

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  3. Gracias. El amor es a la vida misma y su finitud.

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CHAROFIUNTE@gmail.com