Que pena haber perdido las alas y no poder elevarme,
desperté un día y me habían despojado de mi inocencia.
Siento asomar el hocico de la mordedura del hombre,
y una vaga náusea doblega pedazos de oscuridad
Escucho violines insumisos que espantan al sol
llegan vientos cargados de aromas fúnebres
destino y murmullo de nuestros vacíos vientres,
abismo del alma, ceremonia tumbal del tiempo.
Difícil encontrar el mundo sin trémula desesperanza
pues ya siento el sabor amargo de la vida en la lengua.
El corazón inerte y los dedos quemados de espinas,
alzan muros que impiden vuelva a hallar la salida.
Charo Fiunte, julio 2020

Profundo poema. El vacío muy bien representado en la imagen y en las letras.
ResponderEliminarQué poema más profundo y qué bien has definido el vacío. Tus palabras también definen mi vacío.
ResponderEliminarGracias a las dos queridas hermanas por hacerme partícipe de vuestros sentimientos y emociones.
Mi dirección de correo no es la de abajo. Es, carmenfiunte@hotmail.es