Duelo
Se
inicia un nuevo renacer, nuevos tiempos de cambio. Se ha detenido el aire y
queda en suspenso. La respiración se tiene que hacer consciente porque ha
quedado entrecortada. La vida transcurre más lenta, tranquila, no hay donde ir.
Los sentimientos y afectos en éstos meses
sin certezas, se han transformado. El distanciamiento social nos ha hecho perder
la ansiedad de esperar algo del otro. “ha sucedido y podría volver a suceder “ decía
Primo Levi, en testimonios escritos del Holocausto , lo que nos coloca en una duda
constante.
En estos
momentos tan opuestos al orden
establecido, aparecen los silencios que nos revelan que estamos solos desde que
nacemos .Este descubrimiento nos amenaza, porque hemos pasado de tenerlo todo, a
enfrentarnos con la nada. Aprendizaje muy doloroso , porque abre una grieta en
el centro del cuerpo, por donde se percibe el vacío que nos conecta con la
tierra y la carencia. Nos vinculamos con lo que realmente somos y desconocemos y, el amigo sólo es tu propio espejo, no hay nadie ahí. El desamparo, al igual
que en un duelo, es devastador y nos coloca en la orilla, sin destino,, en el
caos.
Ojalá
sirviera para poder dejar de ser seres enajenados, incapaces de pensar, y posicionarnos
en otras dimensiones de la realidad, no la
del poder. Este tiempo de reflexión y aislamiento, nos está abocando temporalmente
al despertar de la fragilidad, a desdibujarnos . Quizá, podamos estar mas apegados a la tierra,
a la naturaleza y a lo humano, dejando
de ser un objeto sometido. Ahora los deseos quedan para los ególatras que no pueden
aceptar la existencia como una continuidad natural y como una pura contingencia.
Pero
como soportar la angustia del no saber que hacer ,de no estar a la altura, con
la frustración que conlleva el no ser valientes y fuertes , y mostrar las anomalías
así, al desnudo. Pero si puedes verte ahí, amplias la mente y se podría aceptar
lo que llevamos años ocultándonos por miedo a la soledad de ser diferente.
Pues
solo a través de las sutiles formas que ha escogido ésta distancia social, encontramos
lo alejados que estamos de lo que somos. En este sentido nos duele y nos
enferma, reconocer que habíamos creado una pantomima, para sobrellevar esta
carga tan pesada en la espalda. Mejor creer que el poder todo lo debe
solucionar , que tiene todo atado para protegernos. El pánico a cualquier decisión que dependa de
nosotros, con toda esa responsabilidad, no se puede soportar, porque estaríamos
a la intemperie, sin nadie que nos
sostenga, en la orfandad.
Entiendo,
que de ésta idea, puede aparecer la paranoia de los qué no se creen nada. Si no
hay quien controle lo que está
sucediendo , es que no existe. Para ellos esto es un bulo lanzado por la
política mundial para tener a los ciudadanos controlados, alguien tiene que
asumir esa hecatombe, o, sencillamente es no existe como tal. Es difícil sobrellevar el libre transcurrir de la
naturaleza sin más. Los conspiranoicos son
los creyentes de la verdad con mayúsculas, creen en la fuerza de un discurso
idealista . Para el materialismo político, no hay respuestas o soluciones rápidas
para las causas de algunas realidades sociales . Por tanto hay que buscar culpables
para esa realidad, que es una consecuencia
de la existencia misma, pues ha sido generada por el egoísmo omnipotencia del
hombre.
Si
se pudiera controlar todo, no existirían los movimientos naturales de la tierra
: los volcanes, los tsunamis, o los terremotos. Y tampoco ocurrirán atentados ,
o, el hambre en el mundo, es decir la desigualdad. Es muy difícil convivir con
esa terrible verdad. La naturaleza y lo humano no dejan de modificarse, luego no
hay certidumbres. Pero el hombre al tener conciencia, ha necesitado creer, ha querido estar mas allá de los
dioses. Ésta pandemia provocada por la ambición que ha generado la globalización,
nos está ensanchando la mente, y de nosotros depende que respiremos otros
diferentes aires, e intentemos desargumentarnos.
Ahora nos movemos en otra etapa, aún muy cruel de ese aislamiento, y ésta nueva anormalidad debería hacernos reflexionar. El instante presente es como un duelo, y andamos cabizbajos buscando respuestas a tanta desazón. Espero que tanta ceguera en la que estamos viviendo favorezca poder seguir la senda de la indagación personal.
Charo
Fiunte
25
de agosto de 2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario
CHAROFIUNTE@gmail.com