Un relámpago agoniza
sepultado en el firmamento,
una lágrima retenida en la pupila,
el sonido de un sollozo
en las hojas del otoño.
Algo se escapa en la hondura del océano;
eterno fluctuar de sus aguas,
un sonido acompasado en el lecho
de un vientre nacarado.
La luz nítida del balcón
volcó clara la traición:
la bella estampa reluciente
de las calles mojadas
por las nubes huidas del cielo.
Al fin, en la desnudez,
plegada en su perfil,
austera hasta la infinitud
en esa línea delgada
donde no hay espacio…
inspirar,
guardar el aire en la sangre
y espirar
por todos los poros de la piel.
Escapar al fin de la estrechez
y querer
con todo el cuerpo opresivo
no ser nada.
Piedad, junio 2025

La vida y la muerte expresadas en este bello poema. Plenitud y escasez por igual, nos conmueve. Magnífico!!
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