Siento una lucidez blanca:
destello plateado en un espejo,
que atraviesa mis párpados
hambrientos de esperanza.
Veo mis manos rotas dejar huellas
de un polvo pesado
y un torrente amargo recorre mi garganta.
El verso me ampara del balbuceo
suplicante del cuerpo
-en las sienes, febriles latidos golpean a ritmo
violento-
la madrugada ambigua
se acuesta a mi lado de nuevo,
iluminando los bordes a través de la mendaz
claridad,
que ciega mis ojos como arcoíris
de resplandor y sombra.
La noche aún le roba el brillo al sol,
y a la flor
su alborada,
y la aurora deambula indecisa
sobre los frunces de mi pelo.
Gorjean los pájaros que se marchitan
en mi jaula de hierro
la vida va tejiendo su trama
de pérdidas y lamentos.
La mañana se disuelve
efímera
como lluvia entre mis dedos.
Charo Fiunte, junio 2023
Pintura: Sally Storch
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Qué maravilla de poema!!. La vida se escucha entre los versos y espera a que amanezca.
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