Ásperos campos de arena y desolación
en alargadas tardes de primavera
la libertad era melodía de celebración.
en alargadas tardes de primavera
la libertad era melodía de celebración.
Los dedos anclados en silente proteción
rostro grave y moreno
con frágiles alas de ruiseñor.
Ojos como espejos de azogue
bailando al silbido del viento,
feroces latidos alzados al cielo.
Ojos como espejos de azogue
bailando al silbido del viento,
feroces latidos alzados al cielo.
Muñecas de papel calzan pies de gigante
huesos de trapo entre brazos de alambre
ligeras como pájaros cuelgan
sus cuerpos en el aire.
Brotan como la hiedra, dos capullos en flor
rebeldes emergen entre hormigon,
gris herrumbre en los tejados de carbón.
Secretas sus lágrimas en la casa de cartón
fugaces orbitas bajo la huella de un astro
escarcha doliente de un techo desconchado
-honda es la helada en la puerta del corazón-.
-honda es la helada en la puerta del corazón-.
Iluminadas por la frágil luz de un cometa
son niñas tristes que sueñan con cuentos
en la suavidad del día que declina, y que
ovilla sus anhelos a las miradas de pavor.
Charo, Febrero 2023
Fotografía antigua. José Ramón Lueje
Museo del pueblo de Asturias.

Cuanta belleza hay en tus versos.
ResponderEliminarVersos que reflejan vidas especiales.