Hay momentos que se visten de melancolía,
de un gris oscuro que opacan la luz del
día
perpetuando el engaño de los inocentes
sentidos,
arrebatados por añejos vestigios que siempre
retornan
desprendiendo escamas como pez que va a
la tumba.
Hay tiempos oscuros que tuercen los rectilíneos
caminos;
sinuosos como llamas abrasan la
garganta,
abriendo la profunda brecha de la
discordia.
Un intenso impulso anhela rasgar las
vestiduras,
desnudar el delirio de lo perfecto,
para tejer redes con hilos finos que quiebren,
mostrando la soberbia del cuerpo desnudo.
Hay un ser ajeno que asoma en la frondosa grisura
que mira sin tapujos la plenitud herida,
devastando sin lamento otros mundos acabados.
Vencidas las alas por la vida, inconclusa y perdida,
queda el ser insoportable y sereno,
sin silencios habladores ni palabras
que lo cubran,
fluyendo en el rumor del viento.
Piedad, octubre, 2022
Foto Google

Precioso Piedad. Triste y melancólico y muy profundo.
ResponderEliminarBella descripción de los sentimientos tan tuyos como ajenos.
ResponderEliminarEl ser que queda sin tapujos a merced del viento. Precioso!