Plácida luz soterrada en la jara,
alas de abeja parpadean,
no liba, besa.
Pétalos se abren con leve temblor
perfumando el aire que acaricia la
hierba,
lágrimas de Aurora esmaltando el rocío.
Un instante.
Tan rápido como una mirada fugaz,
un átomo de eternidad y una chispa
evaporada,
un encuentro y una despedida,
el pasado y el futuro en un trago de
vino.
Un tiempo sin tiempo y sin memoria,
quietud y movimiento.
Un instante.
La muerte habitando en el filo de un
hilo,
el último aliento velando los ojos,
súbito silencio que el corazón no teme
sin pensamiento y sin latido.
El abrazo entre el cielo y la tierra
cubriendo el horizonte de fuego rojo…
Piedad, junio 2022

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEn un instante en el que pasa la vida, con su belleza y su crudeza. Bellísimo poema!
ResponderEliminarPrecioso poema querida. Un instante es suficiente para que se grabe en la retina la belleza y la tristeza. Toda una vida pasa en un instante. Bellísimo
ResponderEliminar