Escapar
de este hambriento cuerpo que
me empuja hasta el enigma del denso
abismo,
como niebla que lentamente
asciende hasta mi pecho.
Recorrer
el camino del viento, sondear el océano
en su eterno movimiento, y sentarme
al borde
de sus orillas, dormir con las
pálidas olas
que se esculpen
y se endurecen contra las rocas.
Observar
en el aire el silencio que contempla
el misterio de las palabras ya
pronunciadas.
Acallar el ruido de la mente y
coser sus fisuras
-sutura tras sutura-
como vaivén que hilvana el alma.
Encerrar
el miedo y su odio en una tumba
y luchar contra las amenazas de los
hombres,
sus hostilidades y absurdas guerras
que dejan la tierra y las manos
vacías,
sin sueños, sin horizontes,
sin esperanza.
Buscadme
en el vuelo de un pájaro nocturno,
que con su aleteo limpie las
tímidas flores,
y las gardenias exhiban
su esplendor cenital,
en el pertinaz olor de la hierba
creciendo.
Charo, junio 2022
Lita Cabellut, óleo

Precioso poema. Huir de aquello que nos aleja de nostros y buscar lo que nos recoge. Las metáforas son una maravilla.
ResponderEliminarMaravilloso poema querida. Huir de este mundo trágico, en el que parece no haber salida. En definitiva, Huir de uno mismo.
ResponderEliminarEspero con ansia vuestros poemas, me enseñan palabras desconocidas para mi.
Una gozada leer los vuestros versos.