Atrapada en los adentros de este
insensato cuerpo,
llama con puños férreos empujando las
costillas,
escapando de la gélida oscuridad
como
las letras de los libros leídos.
Un espasmo violento abre sus puertas
a
un desfiladero pedregoso
y el trauma cae en cascada sin anhelo
de paz.
¿Qué locura se encierra en la
incertidumbre del ser agónico
ante el sentimiento irreparable del
absurdo?
Quiero velar las noches donde habita el
caos
y sentir los márgenes liberadores de la
ensoñación.
Perdido el paraíso, se vuelca una
odisea en el corazón
encendiendo la conciencia en infinitas
voces sonoras,
tamizando el delirio
hasta
transformarlo en apabullante realidad.
Apocalipsis que agujerea la razón
mediocre
descubriendo en la caída el amor sublime.
Un sentimiento de furia desatada
desborda el alma:
quiero ser las inquietas olas de un mar
salvaje
chocando contra las rocas impertérritas,
ser mi dentro y mi fuera
eternamente en
la discordia.
Piedad, mayo 2022

La extrañeza de vivir en la eterna paradoja.
ResponderEliminarHermoso y profundo poema.
Maravilloso tu poema Piedad. Somos contradicción, bipolares por naturaleza, sin llegar a la locura total, pero para no llegar a la locura, engañándonos libremente.
EliminarMagníficos queridas, como siempre.