¡Áspero mundo!
Hambriento, sigiloso y voraz
como un felino.
A dentelladas trocea los huesos
de manos y brazos
lanzándolos al pozo de la luna
y más allá de su confín.
Sus secretos y sus sombras tan tediosos,
como melodía triste y tenaz,
¡tan salvajes como un ciclón!
Después de la feroz travesía por
mi propio duelo,
el perverso azar envió una tempestad,
y el amor viró a la deriva y, me lanzó
contra las frías y mudas rocas.
Fui pájaro aturdido cayendo
al océano de turbulentas aguas
sacudidas por feroces vientos,
que me trasladaron a la otra orilla
-donde el espanto aguarda-
para viajar hacia la oquedad de la nada.
Un barro negro tiznó mi cuerpo
desde el pecho hasta la espalda
y, atrapada en la turbia noche,
un cuervo levantó sus alas, y mordió
la garganta hasta provocar la náusea.
El desamor se ha derramado como aceite
sobre mi mente y
-ahora es
tiempo de ceguera-
las flores perdieron su fragilidad y su
dulzura.
La amargura es más grande que
el gemido que sale de mi boca,
gritando a esta tierra,
gravemente
herida.
Charo, abril 2022
"El Barquero del Inframundo"
Michelangelo Buonarroti fresco 1541

Maravilloso poema. Duros, pero muy bellos versos del dolor de vivir.
ResponderEliminarLos cuervos no dejan de visitarnos!
💜
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarCharo me parece precioso la manera con la que expresas la dureza de un mundo, en tu poema. La vida suele conllevar dolor y aceptar lo que no podemos cambiar es fundamental para poder continuar.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias por leerlo.
ResponderEliminarLo que expresa el poema es un momento de lucidez sobre lo que es real. A veces hay que quedarse ahí para poder avanzar.
La crueldad de la vida misma plasmada en versos tan duros como necesarios para comprender.
ResponderEliminarCreo que no se puede avanzar sin ver.
ResponderEliminarGracias por leerlo.