Vuelvo, sin quererlo vuelvo
al lugar donde habita mi
vieja soledad,
allí donde las palabras
llenan las páginas blancas,
a la edad que se duele en
la distancia.
Vuelvo, sin quererlo vuelvo
a sentir la piel en flor de
retoño,
a las espigas secas y
punzantes,
a la casa de luz
abrasadora.
Vuelvo
a mirar la luna roja arcano
de mi locura,
enigma de mi ser tembloroso,
al cantar silencioso de mi
alma.
Vuelvo
a sentir el hueco de la
pérdida como puño enajenado
al eterno adiós de la
vacuidad,
triste sonar del eco de
mi voz.
Ahora, más de mil años…
perdida la inocencia, vuelvo
a vivir en la oscura ladera
escondida,
promontorio de pardas
crisálidas,
a despedir el dulce caer de
las piedras en cascada
a raudales en eternas lágrimas.
Piedad, febrero 2022
Me ha encantado Piedad el poema. Una vuelta a la infancia con los recuerdos que tan nítidos se presentan en ésta nuestra etapa actual. Preciosa descripción.
ResponderEliminarBellísima descripción de la regresión de lo que somos, y que nos persigue siempre.
ResponderEliminarEse sentimiento que aparece sin buscarlo una y otra vez.
Magnifico!!