Antes que el sol llene de esplendor el día,
la cama, siempre al cobijo, quedará vacía
esperando los primeros destellos
¡tan perecederos y frágiles!
Y cuando la aurora invada las paredes desoladas
y extienda, pleno, el día su quejido,
un sorbo del aroma que envuelve la mañana
y volverá el jolgorio de la vida
a ocupar el espacio de la
bruma.
Antes que el cielo muestre su luz transparente
y sacuda la angustia de las sábanas,
regresarán a la memoria los trazos olvidados
buscando entre la risas las penas extraviadas.
Y aunque vuelvan los monstruos con sus gritos
a ocupar los rincones de la casa,
beberé la copa de los alegres vientos
y tornará la embriaguez sublime de los sueños.
Y cuando el hastío se apodere de mi alma
saldré de puntillas y en silencio,
y cerraré, cautelosa, la puerta del pasado,
adentrándome en las sombras de los bosques.
Esperaré el azul metálico de la noche
para entrar en las profundidades del abismo
hasta que retorne la mañana.
antes que los arboles barran el suelo con sus ramas,
entraré en las profundidades del abismo
esperando que su fondo me retorne la mirada.
Piedad, diciembre 2021
Precioso poema sobre el paso angustioso del tiempo y su deseo de esperanza al fin.
ResponderEliminarAsí es, el día y el tiempo con sus rutinas y el deseo de que se rompan. Gracias por tu comentario.
ResponderEliminarPiedad precioso como expresas ese tiempo que ya pasó y que tanto influye en lo que somos. A pesar de querer cerrar la puerta del pasado, siempre quedará entreabierta. Muy bello.
ResponderEliminarGracias Carmen, eso quería expresar, el tiempo tedioso Y romper ese tuempo para dar opciones a otras posibilidades.
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