Un soplo separa las aguas
dejando el fondo visible,
solo un palmo al abismo, un salto.
Indecisa, busco las orillas,
palpo la arena con los pies,
se hunden, no avanzan.
¡Heme aquí otra vez
con la duda en los brazos!
la que subyace incandescente
con fuerza incontenible,
la que no quiere certezas.
Esta terca incertidumbre
deja la escalera al aire
sin alas y sin agarres.
La gravitación me somete
con el ansia en vela
a un suelo resbaladizo.
Y siento el zureo de las piedras
con la mirada cautiva
al borde del precipicio.
Piedad,
diciembre 2024

Un poema muy hermoso. Los versos parecen hablar de la fragilidad de la vida y lo vulnerables que somos. Precioso.
ResponderEliminar