Ahora sé que pedía mucho,
me dieron muy poco,
casi nada.
Ausencia que desgarra las venas
y teje huellas con dagas de fuego.
La escasez urdía el hilo de la vida.
El vértigo se abría bajo los pies
en espirales trágicas,
polvo de extravío.
Anhelar era guerra perdida
cuerpo golpeado,
sentidos extenuados.
Aún no sabía, que no
hay respuestas.
A veces,
sucedía algo inédito,
no marcado por la mentira, o
por tener que convencer o atraer.
Entonces brotaban las estrellas
mis ojos descubrían la luz,
y el corazón,
soporte del alma
en su desvarío,
dejaba de yacer a la deriva.
Charo, diciembre 2024
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Me han conmovido los versos. Huellas de la infancia, de soledad obligada y de afectos buscados.
ResponderEliminarPrecioso poema