En los pliegues
de un velo translúcido,
anexa al
cordón umbilical
como nube a
su sombra,
no deja entrar la luz.
Me pregunto
si ve el cielo despejado
en ese caminar
sin rumbo,
o si, como
Sísifo, repite un tránsito
de resistencia, esperando
romper el hastío que
la empuja.
Tal vez
quiera contemplar la belleza,
la extrañeza
de lo imperfecto,
sentir el
burbujeo de la sangre,
el sol
parpadear en sus pupilas,
un halo
inesperado, silencioso
tras la huella
de sus pasos,
un enjambre
de dunas,
posa calidez en
sus labios.
Caído el
pétalo de la flor, sueña
el gemido
del otoño
evocando las esporas en el viento.
Piedad,
septiembre 2024

Un poema precioso. Nos invita a reflexionar sobre lo que queremos ver o escondernos detrás de un velo translúcido que transforme la realidad. Sísifo fue castigado a cargar el resto de su vida con el peso de sus acciones. Esa realidad es la de todos. Precioso
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