jueves 28 2022

Tempestad


¡Áspero mundo!

Hambriento, sigiloso y voraz

como un felino.

A dentelladas trocea los huesos 

de manos y brazos

lanzándolos al pozo de la luna 

y más allá de su confín.

 

Sus secretos y sus sombras tan tediosos,

como melodía triste y tenaz, 

¡tan salvajes como un ciclón!

Después de la feroz travesía por 

mi propio duelo,

el perverso azar envió una tempestad, 

y el amor viró a la deriva y, me lanzó 

contra las frías y mudas rocas. 

 

Fui pájaro aturdido cayendo 

al océano de turbulentas aguas

sacudidas por feroces vientos,

que me trasladaron a la otra orilla

-donde el espanto aguarda-

para viajar hacia la oquedad de la nada.

 

Un barro negro tiznó mi cuerpo 

desde el pecho hasta la espalda

y, atrapada en la turbia noche,

un cuervo levantó sus alas, y mordió 

la garganta hasta provocar la náusea.

 

El desamor se ha derramado como aceite

sobre mi mente y

 -ahora es tiempo de ceguera-

las flores perdieron su fragilidad y su dulzura.  

 

La amargura es más grande que

el gemido que sale de mi boca,

gritando a esta tierra,

gravemente

herida.


Charo, abril 2022




"El Barquero del Inframundo"

Michelangelo Buonarroti    fresco 1541



miércoles 27 2022

La incognita

 

Profundo estupor que pulsa mis frágiles sienes

como flor marchita que suspira en el olvido,

un pálpito de aire suave, imperceptible

desangra mis venas lentamente 

ajando las endebles certezas.

La pregunta cae con severa templanza:

¿Quién soy en mi ser de nada?

¿Tal vez el musgo frío que yace entre las sombras?

¿o acaso un bosque que arde con un fuego incontenible?

El verbo amortajado por las calladas nieves del invierno

deja un tramo del anhelo sin respuesta en el camino.

Al fin un simple resto que se niega, 

cegado por la bruma,

a ver la simple brisa del océano 

lacerando mí piel impávida.

Entonces… 

¿Dónde encontrar el sentido que me falta?

Las liras ya no suenan dentro de mi cabeza, 

han salido volátiles

entre nubes vaporosas y viajeras.

Seré la incógnita de mis pobres saberes ancestrales,

como rastro que macera la pócima de la cordura.

Y si sólo soy pregunta sin respuesta:

¿A quién habla mi alma?

cuando busca la verdad en los confines de la duda

sin hallar remedio al dolor perpetuo.

Sólo es palabra perdida en la distancia 

que muda me seduce con engaños y esperanzas.


Piedad, abril 2022