sábado 11 2021

La velada


 Mustia bombilla salpica luz a la sala,

parpadean las paredes desgarradas.

trémulas voces hermanadas se nutren de griterío,

en afanado grupo de lenguas insurrectas.

Mensajes retenidos alertan la velada;

con tesón esparcen letras a párvulos oídos.

En mis manos la boca muda del deseo,

batiburrillo de piernas bailarinas,

desenfreno de emociones corpóreas.

El verbo, atado con espliego, calla el grito del desespero,

a escondidas hurto las minúsculas que escapan,

revolotean díscolas prendiéndose en mi pelo.

Rectilíneos gestos mueven un aire asfixiante,

despejando los semblantes enaltecidos.

Lunáticos destellos afloran la vieja mesa

con naipes caprichosos deslizando la fortuna.

Acordes disonantes de voces cantarinas

sin música, compás ni partitura.

Labios mueven un humo espeso, suntuoso,

dibuja nubes con olor a sueños rotos.

La madre, silenciosa, nunca está sentada,

se esconde entre platos y cucharas.

Duendes volátiles se apoderan de la casa,

diablillos que terminan enganchados a las camas.



5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Que maravilla de poema. Recuerdos que arrastra la memoria desde la infancia.
    Palabras llenas de sonidos!

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  3. Ahí está todo, la bendita infancia siempre pegada a la vida .
    Precioso , no hay que caer en el olvido.

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  4. Siempre hay en los recuerdos un misterio insalvable.

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  5. Qué preciosidad de poema que evoca una infancia plagada de angustia, pero también de palabras sin freno que ayudaron a no perdernos.

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CHAROFIUNTE@gmail.com