Los fríos mañaneros raspan mi piel transparente,
la calle solitaria rezuma de su suelo el esperpento del
invierno.
Se cierra la casa, mientras atrapo los sueños que escapan
y con mesura busco en ellos el destartalado anhelo,
tan oscuro hoy como ayer.
Fuera vibran luces apuntalando las primeras flores
forcejeando, tímidas, sus pequeños pétalos al sol.
Ahora el frío llueve y siento
la húmeda nostalgia acomodarse
en la esquina del sillón de silueta mullida.
El cuerpo se empequeñece, vil y astuto, resguardado
al amparo de la lumbre que calienta la desdicha.
Palpando las líneas que sujetan los pies descalzos,
cobijados en blandos cuencos de lanuda esperanza,
mi mente sube el tono del drama,
insondable fondo.
¡Qué sopor tan estridente trasnochada la esencia!
el tiempo varado como larga tarde de domingo
esperando, al final de las horas, el destino.
Piedad, junio 2021
Pintura: Invierno Kandinsky

Sentido poema sobre el invierno de la vida.El paso del tiempo es inexorable.
ResponderEliminarAsí es, largo invierno. Esa época de retirada. La vida limitada.
ResponderEliminarQué preciosa descripción de las estaciones del año, invierno, primavera, con nosotros formando una fusión perfecta.formando parte del ciclo estacional. Qué hermoso poema...
ResponderEliminarAsí es. El invierno nuestro final, y mientras el tiempo se vara en la vejez, surgen siempre nueva vida.
ResponderEliminarLa última estación, la más triste , pero quizá la más serena. La aceptación.
ResponderEliminarPrecioso. Muy muy bello.