Luctuoso es el tiempo que se duele tras la funesta ida;
se
marchan y yo me quedo negra, negro el mar, negro el cielo
¡qué
duelo tan largo y decadente sin reposo anímico!
¡qué
lamento no tener boca que las llame!
fría
su despedida, rígidos y quietos sus gestos.
Suspiro
amargo.
Me
precipito hacia un vértigo inesperado,
solitaria
esperando que llamen a la puerta
y como brasas se instalen en mi pecho.
Se fue el arrebato de la colmada fuente;
loca
la casa retiene las voces en su fugaz rastro,
se
fue susurrante por las grietas abiertas al aire.
Los muebles, los cuadros, las puertas...
interrogantes callan,
los
cuadernos esperan entre luces veladas,
los
techos se alzan, las paredes se ensanchan.
Poemas
escritos a nadie y a nada, el verbo calla,
palabras
que madrugan y se caen de la almohada;
mis
manos se alargan palpando los suelos
siento
que se escapan entre los huecos de mis dedos.
Piedad, marzo 2021

Maravilloso poema!
ResponderEliminarQue bien expresado el sentimiento de soledad.
Gracias. Cuando se van las palabras no queda nada que hacer. La soledad es el duelo.
EliminarQué hermoso poema sobre las palabras. Muy profundo y muy bien expresado. Vacía se queda el alma sin palabras.
ResponderEliminarPrecioso.
Cierto , cuando se van las palabras se pierde hasta la mirada, queda hueca y vacía, la casa es un agujero sin sentido. Tu lo has expresado precioso y temible a la vez.
ResponderEliminarGracias a mis generosas críticas. Eso es lo que quería expresar y me alegra que se entienda.
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