Mi corazón siente una oleada de desaliento
duro es lo que ahora aflora dentro,
su sangre se derramó hasta el mar
desnuda, desbordando sus profundidades.
Cascadas turbias recorren feroces
el fluir constante de las verdes montañas
pedazos de piedra van abriendo la tierra.
En sus grutas aúlla un negro pájaro,
sus plumas aladas atraviesan la luna
esplendor de luz en nebulosa de espuma.
Desde la infancia anida la desesperanza
disfrazada de mentiras y flores etéreas
corazón no te exilies solo en la orilla,
el silencio de la noche acecha la locura.
En el páramo crecerá un tierno almendro
de las semillas de aquellas aguas estancadas,
los latidos resbalan sobre tejados de estrellas.
Charo Fiunte, abril 2021
