Retoña la floresta en lentos pasos alargando los días venideros,
con esplendor cargado de colores rabiosos por lucir
sus tonos.
Todavía la nieve se desprende perezosa de las
montañas,
almidonando las orillas de los ríos en suntuosas
cascadas,
esparciendo las simientes de los despertares “retozantes”.
Orgullosas, las flores desafían al dulce deleite
y un suave viento acaricia la ilusión de un cambio inusitado,
mares de lluvia atizan los campos chorreantes de
frescor
expulsando los olores hacia las aristas del deseo
con embriaguez henchida en cada despertar sonoro.
La tierra, con desparpajo, presume su germen con bravura.
Todo parece sentirse pleno ante la anchura de lo perfecto,
aun cuando sabes del engaño que se esconde,
entre la destartalada emoción de máscaras multicolor,
donde el matiz sigue, pardo y plomizo, la senda de la
desdicha.
Aun cuando los gritos mansos de la hierba adviertan
el desconsuelo
y la noches de estrellas temblorosas reclamen a los
sueños
el silencio armónico de la cálida primavera.

Bello poema sobre la ilusión de la primavera como deseo de despertar a la realidad mas cruel.
ResponderEliminarAsí es, el deseo de vivir a pesar de que siempre se impone la realidad.
EliminarPiedad precioso poema sobre la primavera. Es el renacer de nuevo a la vida. Siempre trae esplendor y nuevas ilusiones. Bellos poemas hermanas y bellas fotografías.
ResponderEliminarM. Carmen.
Gracias. Siempre la primavera se merece unos versos. A pesar de lo terrible ella sigue mostrando su belleza.
EliminarEfimera y bella, como tu poema. Precioso alegato para una estación preciosa. El renacer.
ResponderEliminarAsí es, el renacer de la vida plena, todo se convierte en belleza, pero nada cambia.
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