¿Sientes este calor en la linde de alma?
¡Abrasa el aire!
Olas de fuego caen entre mi pecho
avivando viejas grietas cristalizadas.
Me invocas y te escondes,
alientas el soplido del palpitar
que impulsa mi vida.
Desgarras mis ojos y desapareces,
¿eres tu quién habita mis pupilas,
quién arroja esta tristeza?
¡Veo sombras temblando en la noche!
Tu ausencia rompe mi sonrisa,
evoca al llanto desamparado y eterno.
Amarrada a la popa de tu frío naufragio,
atada a su estela, a tu pesadumbre,
te busco para mirar la luna.
El tiempo sigue creciendo
la fatiga trasciende el corazón,
mi alma se desplaza por las estaciones
pero tú, sigues frente al espejo.
Charo, noviembre 2025

