Siento enigmas cegar los ojos,
lunas que estallan en mil espejos
muerden dientes los labios resecos
trozos de escarcha atan los verbos,
¡tiembla la boca, acecha el miedo!
Un gélido aullido mutila la voz,
desmonta el lenguaje del deseo,
rasga la soga que rompe el pecho
rojos hilos auguran pozos de infierno.
La inocencia como fuego ardiente
quemó los dedos uno a uno,
quedaron astillas de sus cenizas
-manos maternas rosas y espinas-.
Cansada de sus mendaces cuentos
desciende el ansia de significados,
brillantes esferas mueren en el cielo
-sílabas bailan al son de los truenos-.
Presiento oleadas de desaliento,
su larga silueta de traje negro,
en las lindes efímeras del viento
un rayo cercenó el ala de los sueños.
Charo, enero 2025

