miércoles 30 2022

Un sueño roto


Sueña la alegría la senda

de mi corazón:

bordeando el malherido

y amarrado cuerpo,

investido de heridas

de siglos de silencio,

¡colgado de la inocencia

del último verso!

Danza la esperanza a

mi alrededor furtiva,

en un tibio amanecer

de espuma esmeralda.

¡Ay corazón, sombrío y

sediento de estrellas!

Rendido a la tierna bruma

de la melancolía,

la huella del dolor olvida

la palabra valentía.

Hasta que al fin emerjan

las flores del deseo, que

en las raíces de

cien años se enredan,

cuando mis ojos regresen del origen

- donde la infancia mora -

y poder habitar un mundo sobre su vientre,

libre de cadenas.



Charo,  marzo   2022    


Pintura:

"La verdad, el tiempo y la historia"
Goya 1804-1805


martes 29 2022

Vida mía

 

Déjame guardar los besos que soñé y que nunca me diste,

en aquellos pasajes velados, tú me mirabas triste

a la luz de una luna que se descolgaba

y posaba en tu cara un haz de sombra fría.

Jugabas con tus largos dedos, baquetas de mustios tambores,

contando las horas solas que lentamente caían,

presagiando despedidas y funestos abandonos.

Tus letras sueltas al viento, nunca las comprendía:

enigma de mis desvelos en noches de desconcierto.

 

Con el alba entre las manos, me llamabas por mi nombre

y un desmayo se cernía entre tu boca y la mía.

Con ese dulce zureo que hace añicos el silencio,

retornabas el barullo de mi pobre desconsuelo.

Nubes negras se disipan allá en el horizonte

marcando suave la línea de la finitud inmensa,

como una verdad serena que se esconde en el olvido,

rompías con el hastío de los días venideros.

¡Déjame vida mía sentir tu latido efímero!

esencia inevitable de este instante pasajero.


Piedad, marzo 2022