martes 16 2021

Melancolía

Me embriaga un silencio pesado, oscuro,

que emerge absurdo como vibrante sonido.

En las largas noches, monstruos furtivos

gritan desde las grietas de la piel,

golpeando este torpe cuerpo herido.

 

Escondidos en los pliegues de las mantas,

aúllan sin ojos, los duendes de la noche,

convirtiendo los latidos en salvajes ladridos:

como fieras solitarias en el infierno.

 

Ahora nadie me salva de este perverso vacío,

se fueron las palabras y quedaron sus sombras,

los labios que fueron suave brisa en la mañana

sus rostros huyeron alejando la luz del alba.

 

Cuesta doblegar cada hora, y su espesura,

como crisálida apresada en su tumba,

aullando sus entrañas en un constante bramido.


Cayendo en la quietud de la melancolía,

voy sujetando la tenaz atracción del cuerpo

a este incesante fluir del río,

las noches discurren

con el miedo como último aliento.


Charo, marzo 2021








lunes 15 2021

Primavera

Retoña la floresta en lentos pasos alargando los días venideros,

con esplendor cargado de colores rabiosos por lucir

sus tonos.

Todavía la nieve se desprende perezosa de las montañas,

almidonando las orillas de los ríos en suntuosas cascadas,

esparciendo las simientes de los despertares “retozantes”.

Orgullosas, las flores desafían al dulce deleite

y un suave viento acaricia la ilusión de un cambio inusitado,

mares de lluvia atizan los campos chorreantes de

frescor

expulsando los olores hacia las aristas del deseo

con embriaguez henchida en cada despertar sonoro.

La tierra, con desparpajo, presume su germen con bravura.

Todo parece sentirse pleno ante la anchura de lo perfecto,

aun cuando sabes del engaño que se esconde,

entre la destartalada emoción de máscaras multicolor,

donde el matiz sigue, pardo y plomizo, la senda de la desdicha.

Aun cuando los gritos mansos de la hierba adviertan el desconsuelo

y la noches de estrellas temblorosas reclamen a los sueños

el silencio armónico de la cálida primavera.



Piedad, marzo 2021




domingo 07 2021

Alzando la voz

 


Rodean las plazas del mundo con su voz,

reclamando firmes su huella y su palabra:

clamando con tristeza, valor y valentía

-arrojadas al eco silente del destino-

entre lo incierto y las turbias mentiras,

lidiando siempre por la ansiada dignidad.


En un eterno infierno de tiránicas normas,

donde ellos se llevan la mayor gloria,

y ellas deben resistir con feroz gallardía.

Con heridas dolientes en bocas calladas,

las miradas perdidas frente el abismo;

fieles al corazón y fuertes en la memoria.


Audaces y serenas en injustas guerras,

victimas desnudas de muchas miserias:

con los hijos adheridos al pecho

donde darles cobijo y confianza.


Guerrilleras de sueños y desafíos,

peleando por la anhelada libertad;

soñando de sol a sol la justa victoria.

Con las airadas armas entre las manos

para combatir la crueldad y el desvarío,

que la terrible historia les reservó.


Difícil olvidar los ojos del espanto,

el cuerpo lastrado de cargar la pena:

de perder la alegría de poder amar.

¡Como habitar la vida sin la esperanza,

de vivir el porvenir en justa igualdad!


Charo Fiunte, 8 de marzo 2021





MUJERES

La palabra cautiva,

la lluvia en la cara,

nos miran, no dicen nada.

El camino es audaz,

te amortajan, te olvidan

te atrapan.

Las manos deshacen nudos,

duele el espanto 

y duelen los puños.

La voz del anhelo

calma el tormento,

rescata los sueños 

que nos robaron,

y a empezar de nuevo.

Una ventana al alba y

la ira callada escapa.

Piel tatuada, notas sagradas,

mujeres que ganan batallas,

huellas marcadas

de sangre y de lágrimas.



Piedad, marzo 2021